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Ataques navales de Trump: restos y cuerpos en costas colombianas

Imagina estar pescando tranquilamente y de repente encontrarte con un barco chamuscado, cuerpos destrozados y paquetes sospechosos flotando en tu zona de pesca. Pues eso es exactamente lo que les pasó a los pescadores de la Península de La Guajira en Colombia, cortesía de los ataques navales de Estados Unidos contra el narcotráfico. Y no, no es el argumento de una película de acción clase B, sino la realidad del Golfo de Venezuela desde noviembre de 2025.

¿Qué demonios está pasando en el Golfo de Venezuela?

Todo comenzó en agosto de 2025 cuando Estados Unidos decidió que era momento de ponerse serio con el narcotráfico y lanzó la Operación Southern Spear. Básicamente, mandaron barcos de guerra al Caribe como quien manda un mensaje de WhatsApp: directo y sin contemplaciones. El primer golpe mediático llegó entre el 1 y 2 de septiembre, cuando hundieron una lancha rápida venezolana con un misil naval. Once personas murieron en el acto. Donald Trump, porque claro que fue él, compartió el video del impacto en Truth Social como si fuera un tráiler de película.

Los ataques navales de Trump se convirtieron rápidamente en una operación de gran escala. Para diciembre de 2025, las cifras hablaban por sí solas: al menos 107 personas muertas en 30 ataques contra 31 embarcaciones. Algunos reportes mencionan 87 muertos en 22 strikes conocidos, incluyendo un incidente particularmente cruel donde remataron a dos sobrevivientes que se aferraban a los restos de su barco previamente atacado. Sí, leíste bien: sobrevivieron al primer ataque solo para ser eliminados en un segundo strike.

¿Qué encontraron exactamente en las playas colombianas?

El 6 de noviembre de 2025 ocurrió el ataque que traería la evidencia física más impactante. Según The New York Times y Associated Press, fuentes de seguridad nacional estadounidense admitieron algo incómodo: el barco parecía estar dando la vuelta para regresar cuando lo impactaron. Dos días después, el 8 de noviembre, empezaron a llegar los restos a La Guajira. Primero fue el barco carbonizado, después los cuerpos mutilados y finalmente paquetes con rastros de marihuana.

Los locales, ante el aislamiento de la zona y probablemente el olor insoportable, enterraron dos cuerpos por su cuenta. Nadie prestó mucha atención hasta que The New York Times publicó su reportaje el 29 de diciembre de 2025. Los pescadores ahora tienen miedo del mismo océano que les da de comer. ¿Quién podría culparlos? Cuando tu lugar de trabajo se convierte en un cementerio flotante, la cosa cambia.

¿A quiénes están atacando exactamente?

Estados Unidos dice que los objetivos son narcotraficantes, específicamente miembros del Tren de Aragua y operaciones vinculadas al régimen de Nicolás Maduro. Marco Rubio mencionó que el objetivo del primer ataque era un cargamento significativo de narcóticos con destino a Estados Unidos. Insight Crime reportó en octubre de 2025 sobre la influencia del Estado venezolano en operaciones de tráfico ilícito en Sucre, lo que aparentemente justificaba la operación.

Pero aquí viene lo interesante: no todos los ataques navales de Trump parecen tan claros. El caso del 6 de noviembre, donde el barco aparentemente giraba para regresar, genera preguntas incómodas. ¿Cuántos de esos 107 muertos eran realmente narcotraficantes? ¿Cuántos eran pescadores o simples tripulantes en el lugar equivocado? Las autoridades estadounidenses no están precisamente siendo transparentes con esos detalles.

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¿Qué más ha hecho Estados Unidos en la región?

Los ataques navales no son lo único en el menú. El 10 de diciembre de 2025, Trump anunció la incautación de un petrolero gigante frente a las costas de Venezuela. Con su típica modestia, declaró que era el más grande jamás incautado y que se quedarían con su carga de petróleo. Considerando que Venezuela tiene las mayores reservas petroleras probadas del mundo y produce cerca de un millón de barriles diarios que vende a China a precio de remate por las sanciones estadounidenses, la jugada tiene sentido económico.

El 24 de diciembre, Trump reveló que Estados Unidos había atacado una instalación costera venezolana que supuestamente era el origen de los barcos narcotraficantes. Días antes de la incautación del petrolero, aviones de combate estadounidenses sobrevolaron el Golfo de Venezuela en el acercamiento más cercano al espacio aéreo venezolano en décadas. Trump mencionó que vendrían más ataques terrestres, pero sin dar detalles porque el suspenso vende.

¿Cómo ha reaccionado el Congreso estadounidense?

Sorprendentemente, no todos están aplaudiendo los ataques navales de Trump. La operación enfrenta creciente escrutinio del Congreso de Estados Unidos, especialmente por el número de muertes y el uso inusual de fuerzas militares para incautaciones que normalmente manejaría la Guardia Costera o agencias civiles. Usar misiles navales contra lanchas rápidas es técnicamente efectivo, pero plantea cuestiones legales y éticas que algunos congresistas consideran problemáticas.

Las tensiones con el gobierno de Maduro, a quien Estados Unidos acusa de narcoterrorismo, han alcanzado niveles no vistos en décadas. La presencia militar estadounidense en la región se ha incrementado exponencialmente, convirtiendo el Caribe en un polvorín donde cualquier error de cálculo podría tener consecuencias serias.

¿Qué dicen los medios venezolanos?

Fuentes como El Pitazo y El Nacional confirmaron las fechas de los ataques, particularmente el del 1 de septiembre. La información coincide en líneas generales con los reportes estadounidenses, aunque obviamente con perspectivas diferentes sobre la legitimidad de las operaciones. Insight Crime, una organización especializada en crimen organizado en Latinoamérica, publicó en octubre de 2025 un análisis sobre la influencia del Estado venezolano en operaciones ilícitas en Sucre, respaldando parcialmente las acusaciones estadounidenses.

Lo que no aparece mucho en medios venezolanos son los detalles sobre las víctimas civiles o los casos donde los objetivos parecían estar retirándose. Esa información ha salido principalmente de reportes estadounidenses como el de The New York Times, lo que sugiere que hay aspectos de la operación que ni Washington ni Caracas quieren discutir demasiado.

El panorama actual de la Operación Southern Spear

A finales de diciembre de 2025, la Operación Southern Spear continúa activa con presencia militar estadounidense significativa en el Caribe y el Pacífico oriental. Los ataques se han extendido más allá del Golfo de Venezuela, abarcando rutas de tráfico que van desde Colombia hasta Centroamérica. La cifra de 107 muertos en 30 strikes probablemente seguirá aumentando mientras la operación continúe.

Los pescadores de La Guajira siguen encontrando restos ocasionales, aunque con menos frecuencia que en noviembre. La zona se ha convertido en un área que los locales evitan cuando es posible, lo que afecta sus medios de subsistencia. La ironía de que una operación antinarcóticos esté perjudicando a los mismos civiles que supuestamente protege no se le escapa a nadie que preste atención.

La pregunta que nadie parece poder responder satisfactoriamente es: ¿vale la pena? ¿Los ataques navales de Trump están realmente frenando el narcotráfico o simplemente están creando más víctimas colaterales y alimentando el resentimiento antiestadounidense en la región? Las estadísticas sobre incautaciones de drogas no muestran una disminución significativa, lo que sugiere que los narcotraficantes simplemente están adaptando sus rutas y métodos.

Mientras tanto, los restos continúan llegando a las playas, los cuerpos se siguen enterrando en fosas improvisadas, y los pescadores de La Guajira miran al océano con una mezcla de necesidad económica y terror genuino. Bienvenidos a la guerra contra las drogas versión 2025: más tecnología, mismo resultado cuestionable, y muchas más personas muertas que probablemente nunca sabremos quiénes eran realmente.

Fuentes

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