Si pensabas que enviar tropas federales a una ciudad era tan fácil como pedir pizza a domicilio, la Corte Suprema de Estados Unidos bloqueó el despliegue de la Guardia Nacional ordenado por Trump y te demostró que no. El 23 de diciembre de 2025, en plena temporada navideña, el máximo tribunal le puso el freno de mano al presidente con un rotundo 6-3, dejándolo con menos opciones militares que un jugador de ajedrez en jaque mate.
¿Qué intentó hacer Trump exactamente?
En octubre de 2025, el presidente decidió federalizar a unos 300 miembros de la Guardia Nacional de Illinois y luego añadió más tropas de Texas, sumando alrededor de 500 efectivos. El objetivo oficial: proteger personal federal en Chicago, específicamente agentes de ICE (la agencia de inmigración) y propiedades del gobierno. El argumento: las fuerzas regulares no podían hacerlo solos.
Aquí viene el detalle jugoso. La administración Trump interpretó que «fuerzas regulares» incluía a la policía civil tipo FBI, ICE o DEA. Básicamente, dijeron: «Si nuestros agentes civiles no pueden, llamamos al ejército». Spoiler: a los jueces no les convenció.
¿Por qué la Corte Suprema bloqueó el despliegue de la Guardia Nacional?
El tribunal fue clarito como agua de manantial: cuando la ley dice «fuerzas regulares», se refiere a las fuerzas militares regulares de Estados Unidos, no a tu agente local del FBI. La mayoría estableció que Trump necesitaba demostrar que el ejército regular estadounidense era incapaz de ejecutar las leyes, no simplemente que la policía civil estaba un poco ocupada.
El caso Trump v. Illinois (con el número de serie 25A443, por si quieres buscarlo) confirmó lo que ya habían dicho tribunales inferiores: esto no va así. Un tribunal de distrito en Illinois y la Corte de Apelaciones del Séptimo Circuito ya habían dicho «alto ahí» antes de que llegara al tribunal supremo.
¿Quiénes votaron a favor y en contra?
La alineación fue curiosa. Los tres jueces liberales (Sotomayor, Kagan y Jackson) se unieron a tres conservadores moderados: el presidente de la Corte John Roberts, Amy Coney Barrett y Brett Kavanaugh. Sí, leíste bien: nominados por Trump votaron en su contra.
Los disidentes fueron el trío ultra-conservador: Clarence Thomas, Samuel Alito y Neil Gorsuch, quienes argumentaron que el presidente tenía autoridad suficiente bajo la sección 10 U.S.C. §12406(3) para enviar tropas. Pero fueron minoría, y en la Corte Suprema, la minoría solo sirve para escribir opiniones disidentes elegantes.
¿Qué opciones le quedan ahora a Trump?
Pocas, y todas «legalmente complicadas» (como diría The Economist con su elegancia británica). La Corte Suprema bloqueó el despliegue de la Guardia Nacional bajo esta interpretación amplia de §12406(3), lo que significa que Trump necesitaría:
- Demostrar una verdadera incapacidad de las fuerzas militares regulares (no civiles)
- Encontrar otra base legal completamente diferente
- Convencer a los gobernadores estatales de enviar sus Guardias Nacionales voluntariamente (buena suerte con eso en estados demócratas)
El ACLU celebró la decisión, destacando que usar militares para ejecutar leyes civiles debe ser «excepcional», no la opción predeterminada cuando las cosas se ponen tensas.
¿Qué significa esto para futuros despliegues militares?
Este fallo estrecha significativamente el margen de maniobra presidencial. Ya no basta con decir «hay peligro» o «nuestros agentes están amenazados» para justificar que la Corte Suprema bloquee el despliegue de la Guardia Nacional. Necesitas cumplir requisitos específicos y demostrar que el ejército regular estadounidense genuinamente no puede manejar la situación.
Para contexto histórico: esta provisión legal existe desde hace décadas, pero rara vez se usa. Y ahora sabemos por qué: los tribunales la interpretan restrictivamente, como debe ser en una democracia donde militarizar la aplicación de leyes civiles no es precisamente el plan A.
¿Qué pasó después del 23 de diciembre?
Según reportes del 29 de diciembre de 2025, la prohibición se mantiene intacta. No hubo apelaciones exitosas, recursos de última hora ni giros dramáticos de telenovela. Las tropas de la Guardia Nacional federalizadas tuvieron que regresar a casa, probablemente aliviadas de no convertirse en peones políticos en Chicago.
CNN, la Corte Suprema oficial (supremecourt.gov), SCOTUSblog y otros medios especializados confirmaron la decisión sin contradicciones. La fecha clave del 23 de diciembre quedó grabada como el día en que el máximo tribunal le recordó al ejecutivo que hay límites, incluso para el comandante en jefe.
La ironía de todo esto
Lo verdaderamente irónico es que la Corte Suprema bloqueó el despliegue de la Guardia Nacional de Trump con votos de jueces que él mismo nominó. Barrett y Kavanaugh, ambos designados por Trump, se unieron a la mayoría que le dijo «no». Es como criar hijos que luego te contradicen en la cena de Navidad, pero versión tribunales federales.
El mensaje es claro: ni siquiera una Corte con mayoría conservadora 6-3 está dispuesta a expandir dramáticamente los poderes presidenciales para desplegar tropas federales en estados que no lo solicitan. Hay límites constitucionales, y esta vez los jueces los defendieron.
Al final, Trump tendrá que buscar otras formas de proteger a sus agentes federales en Chicago. Opciones más tradicionales, menos militares y definitivamente más aburridas. Porque después de esta decisión, enviar a la Guardia Nacional sin cumplir requisitos estrictos quedó fuera del menú presidencial.
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