En el capítulo más reciente de la telenovela bélica que nadie pidió pero todos seguimos, Rusia acusa a Ucrania de atacar con drones la residencia de Putin. Sí, has leído bien: 91 drones, nada menos. Aunque si pensabas que esto iba a ser una admisión tranquila de ambas partes, prepárate para el drama, porque Ucrania niega todo rotundamente.
¿Qué dice Rusia sobre el supuesto ataque con drones?
Según el ministro de Exteriores ruso Serguéi Lavrov (quien claramente no tiene suficiente drama en su vida), Ucrania lanzó 91 drones de largo alcance contra una residencia estatal de Vladimir Putin en la región de Nóvgorod, cerquita de San Petersburgo. Aparentemente, todos los drones fueron interceptados o neutralizados, lo cual plantea la pregunta: si ninguno llegó a su objetivo, ¿por qué tanto alboroto?
Moscú, en su mejor estilo de telenovela, amenaza con reconsiderar su posición en las negociaciones de paz. Porque nada dice «estamos abiertos al diálogo» como amenazar con abandonar las conversaciones cada vez que algo no te gusta.
¿Qué responde Ucrania sobre el ataque con drones a Putin?
El presidente Volodímir Zelenski no se anduvo con rodeos y llamó a las acusaciones «mentiras típicas rusas«. Básicamente, su postura es que Moscú se inventó toda esta historia para tener una excusa perfecta para sabotear las conversaciones de paz. Vamos, como cuando tu perro se come tu tarea, pero versión geopolítica.
Zelenski sostiene que Ucrania niega ataque con drones a residencia de Putin y que todo es un montaje ruso para desviar la atención. El timing es interesante, considerando que esto ocurrió justo después de que Zelenski se reuniera con Donald Trump en Mar-a-Lago. Coincidencia? El universo tiene sentido del humor.
¿Cuántos drones supuestamente participaron en el ataque?
Noventa y uno. 91. Nueve-uno. Es decir, casi un centenar de drones volando hacia una residencia presidencial en plena noche. Si esto fuera cierto, sería el equivalente militar de ordenar toda la carta en un restaurante. Rusia afirma haberlos interceptado todos, lo que o bien los convierte en superhéroes de la defensa aérea, o plantea serias dudas sobre si realmente hubo algo que interceptar.
¿Por qué importa este supuesto ataque para las negociaciones de paz?
Aquí es donde la cosa se pone interesante. Rusia vincula directamente este supuesto ataque con drones a su disposición para negociar. Es como decir «vamos a hablar de paz, pero solo si me prometes que no intentarás nada gracioso». El problema es que cuando una parte acusa y la otra niega categóricamente, las conversaciones de paz se vuelven más complicadas que armar un mueble de IKEA sin instrucciones.
Fuentes verificadas como la BBC y ABC News Australia reportan ambas versiones, pero no hay evidencia independiente del ataque más allá de las declaraciones rusas. No hay videos, no hay fotos, no hay testigos neutrales. Solo la palabra de Moscú contra la de Kiev, y en este conflicto, ambos bandos tienen sus propias versiones de la realidad.
¿Dónde está ubicada la residencia supuestamente atacada?
La región de Nóvgorod, al noroeste de Rusia, cerca de San Petersburgo. No exactamente la esquina de al lado, lo cual hace que el supuesto envío de 91 drones sea aún más espectacular si fuera real. Es como si alguien decidiera hacer una entrega a domicilio extremadamente agresiva atravesando medio país.
Lo curioso es que no se especifica dónde estaba Putin en ese momento. Quizás estaba en su casa viendo Netflix, o quizás estaba en otro lado completamente. El misterio continúa.
¿Qué dicen los medios internacionales verificados?
Tanto la BBC como ABC News Australia cubren la historia con los mismos elementos clave: la acusación rusa de 91 drones, la ubicación en Nóvgorod, la negación rotunda de Zelenski y las implicaciones para las negociaciones. Lo que no tienen es prueba alguna más allá de las palabras de funcionarios rusos.
En el mundo de las noticias verificadas, esto se traduce en: «Rusia dice X, Ucrania dice Y, y nosotros reportamos ambas versiones porque no tenemos idea de quién dice la verdad». Periodismo honesto en tiempos complicados.
¿Es creíble esta historia del ataque con drones?
Ahí está el millón de dólares en rublos. Por un lado, Ucrania ha realizado ataques con drones en territorio ruso antes, así que no sería completamente descabellado. Por otro lado, 91 drones es un número suspiciosamente específico y redondo, y la falta total de evidencia visual en la era de los smartphones es… digamos que levanta cejas.
Además, el timing es perfecto para Rusia si quisiera una excusa para endurecer su postura en las negociaciones. Pero también podría ser verdad y Ucrania simplemente no quiere admitirlo. En esta guerra, la verdad es el primer soldado caído, y probablemente sigue en el suelo.
¿Qué implica esto para el futuro del conflicto?
Si creemos a Rusia, esto podría escalar las tensiones diplomáticas justo cuando había señales de posibles conversaciones de paz. Si creemos a Ucrania, es otro día más de propaganda rusa intentando justificar su intransigencia. En cualquier caso, los civiles de ambos países siguen pagando el precio mientras los políticos juegan al ajedrez con drones.
Lo que sí es seguro es que Ucrania niega ataque con drones a residencia de Putin con la misma firmeza con que Rusia lo afirma. Y mientras tanto, el resto del mundo intenta descifrar quién está más cerca de la verdad, con la esperanza de que eventualmente alguien decida que la paz es mejor negocio que seguir con este circo armado.


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