Cuando ahorrar en verificaciones sale más caro que un viaje en hora punta
Resulta que llamar a un Uber podría haber sido más parecido a la ruleta rusa de lo que cualquiera hubiera imaginado. Documentos internos de la compañía revelan que su proceso de verificación de antecedentes estaba diseñado con dos prioridades muy claras: rapidez y bajo costo. La seguridad de los pasajeros, bueno, eso quedó en algún lugar entre el tercer y cuarto puesto de la lista de prioridades.
Según una investigación de The New York Times publicada en diciembre de 2025, Uber optó por verificaciones básicas de nombre y número de seguro social en lugar de análisis de huellas dactilares más exhaustivos. ¿El resultado? Conductores con antecedentes de violencia y delitos sexuales pasaron los filtros como si nada y comenzaron a transportar pasajeros desprevenidos.
Miles de demandas y un MDL que suena a película de terror
La cosa no se quedó en simples quejas en redes sociales. Entre 2024 y 2025, miles de demandas por agresiones sexuales cometidas por conductores de Uber fueron consolidadas en un litigio masivo conocido como MDL No. 3084 en el Distrito Norte de California. Para quien no hable jurídico, eso significa que hay más de 2,700 personas demandando a la compañía por casos similares. Sí, leyó bien: dos mil setecientas.
Los demandantes alegan que Uber sabía del problema pero decidió priorizar su crecimiento vertiginoso sobre la seguridad de quienes confiaban en la plataforma. Los documentos internos citados en el litigio muestran que entre 2017 y 2022, la compañía recibió reportes de agresión sexual con una frecuencia alarmante: aproximadamente uno cada ocho minutos. Eso es más frecuente que los anuncios en YouTube.
El sistema de verificación: rápido, barato y problemático
Uber contrató empresas externas como Checkr y Accurate Background para realizar las verificaciones. Estas compañías usaban métodos basados en nombre y número de seguro social, lo que suena oficial pero tiene un problemita: no detecta antecedentes penales en jurisdicciones que requieren huellas dactilares para búsquedas exhaustivas.
Es como revisar si alguien tiene multas de tránsito preguntándole directamente si las tiene. Spoiler: no siempre dicen la verdad.
Los abogados de los demandantes han intentado obtener registros completos de estas verificaciones, pero las empresas se han resistido alegando protecciones bajo la Fair Credit Reporting Act (FCRA). Básicamente, dicen que no pueden compartir esa información sin una orden judicial. Conveniente, ¿verdad?
California dice basta: regulaciones en camino
El estado de California no se quedó de brazos cruzados. La Oficina del Fiscal General y la Comisión de Servicios Públicos de California (CPUC) reconocieron un \»problema sistémico\» con las agresiones sexuales en plataformas de transporte compartido.
Entre las propuestas regulatorias están:
- Mayor transparencia en los datos de incidentes de seguridad
- Suspensión inmediata de conductores acusados de delitos graves
- Divulgación obligatoria a los usuarios sobre medidas de seguridad
- Implementación de tecnologías preventivas como cámaras a bordo y verificación biométrica
Uber ha respondido públicamente que coopera con las autoridades y que ha mejorado sus políticas de seguridad con el tiempo. Claro, después de miles de denuncias y un escándalo mediático, cualquiera mejora sus políticas.
Los números que nadie quiere ver
Hablemos de cifras porque los números no mienten (aunque a veces las empresas quieran ocultarlos):
- Entre 2017 y 2022, Uber recibió reportes de agresión sexual aproximadamente cada ocho minutos
- Más de 2,700 demandantes en el MDL consolidado hasta 2025
- Miles de casos individuales adicionales en diferentes estados
- Decenas de conductores con antecedentes violentos que pasaron las verificaciones
Estos datos provienen de documentos internos de Uber citados en la investigación del New York Times y en las presentaciones judiciales del MDL. No son especulaciones de internet ni teorías conspirativas, son números fríos y duros.
¿Y ahora qué? El futuro del caso
El litigio MDL No. 3084 sigue activo y en fase de descubrimiento, lo que significa que ambas partes están intercambiando documentos y pruebas. Los abogados de los demandantes han solicitado acceso a registros detallados de verificaciones de antecedentes, políticas internas de seguridad y comunicaciones que muestren qué sabía Uber y cuándo lo sabía.
Las empresas de verificación de antecedentes han sido citadas para entregar registros específicos, aunque hasta ahora se han resistido alegando protecciones de privacidad. Eventualmente, cuando un juez ordene la producción de documentos, veremos qué tan profundo es realmente el problema.
Lecciones aprendidas (o eso esperamos)
Este escándalo pone sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿hasta qué punto las empresas tecnológicas pueden priorizar crecimiento y ganancias sobre la seguridad de las personas que usan sus servicios?
Uber revolucionó el transporte urbano, eso nadie lo discute. Pero esa revolución vino con un costo humano que ahora está saliendo a la luz. Las verificaciones de antecedentes existen por una razón, y cuando las empresas buscan atajos para ahorrar dinero y tiempo, los que pagan el precio son los usuarios.
La buena noticia es que la presión regulatoria está aumentando. California está liderando el camino con propuestas concretas, y es probable que otros estados sigan su ejemplo. Las empresas de transporte compartido tendrán que elegir entre adaptarse o enfrentar consecuencias legales cada vez más severas.
Conclusión: el viaje continúa, pero con más precaución
Mientras el caso avanza en los tribunales y los reguladores afinan sus propuestas, los usuarios de Uber y plataformas similares harían bien en mantenerse informados. La comodidad de pedir un viaje desde el celular no debería venir con un riesgo para la seguridad personal.
Uber ha prometido mejoras, ha implementado algunas funciones de seguridad adicionales y ha actualizado sus políticas. Pero como dice el dicho: la confianza se gana en gotas y se pierde en litros. Y en este caso, se perdieron varios litros.
El mensaje es claro: las empresas tecnológicas no pueden seguir operando como si las reglas no aplicaran para ellas. La innovación es bienvenida, pero no a costa de la seguridad de las personas. Y si alguien en Uber no entendió eso antes, los más de 2,700 demandantes y las investigaciones estatales se lo están dejando bien claro ahora.


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